
Se trata aquí por un lado de presentar lo ordinario considerando su exterioridad, es decir, todo en contra de lo cual se establece (la metafísica, lo universal, la abstracción, etc.) y que los pensadores más destacado en la materia, como el segundo Wittgenstein y Stanley Cavell, presentan como quimeras; y por otro lado se trata de abordarlo enfocando su interioridad, es decir lo que oscurece y problematiza su integridad, que presentaremos como la duplicación espectral de lo ordinario. Dicha duplicación se fundamenta a la vez en el escepticismo cavelliano y en el unheimlich freudiano, y se articula aquí con la teoría heideggeriana de la ustensilidad, mediante la cual consideraremos también la relación a la mundaneidad de las formas y de los objetos de la cultura popular.