Resumen:
En este artículo será cuestión de hablar de los calificativos de «pura» y «corrompida» en cuanto a una lengua que se hizo vernácula entre Paraguay y las provincias de Misiones y Corrientes (Argentina) desde el siglo XVI. Esta lengua, el guaraní, se extendió primero entre varios pueblos indígenas del subcontinente americano antes de ser la lengua de los criollos, afrodescendientes y europeos que se asentaron en esta zona de contacto. Reducida por los padres franciscanos y jesuitas como «lengua cristiana» (1609-1768), fue normalizada y difundida, siendo la lengua oficial de las Antiguas Misiones. Fuera de las reducciones, en las jurisdicciones de Corrientes y Paraguay, el guaraní hablado tenía esa particularidad de estar mezclado al castellano y de ser calificado de «corrompido» según los testimonios de la época. Un concepto vinculado a criterios religiosos y una ideología purista de las lenguas. Sin embargo, la existencia de un corpus en lengua guaraní en el siglo XIX, más en coincidencia con la realidad sociolingüística mayoritaria de la época, permite ver que, para los autores, la hibridación de dos idiomas no era un peligro. Mezclar y/o alternar guaraní y castellano en la concepción indígena no era una transgresión que iba deformando la lengua sino más bien una competencia lingüística en un proceso de integración territorial.
Palabras clave: Lengua guaraní, Purismo lingüístico, Hibridación, Zona de contacto.