El presente estudio propone una reinterpretación de las pinturas realizadas por Antonio Joli sobre el Real Sitio de Aranjuez durante el reinado de Fernando VI, considerándolas manifestaciones de lo extraordinario puestas al servicio de la propaganda cortesana y de la estética del poder. A través de un repertorio visual meticulosamente concebido, Joli contribuyó a consolidar la imagen de Aranjuez como un espacio de magnificencia sensible. Más allá de la mera representación de lo maravilloso, estas obras funcionaron como instrumentos de afirmación y legitimación del orden establecido.